Se ha tratado de una actuación completa de saneamiento del área de la ciudad de Ourense que ha incluido la construcción de colectores, la nueva EDAR, la demolición de la EDAR existente y la restauración ambiental de las zonas afectadas.
Con un caudal máximo de tratamiento de 4.238 m3/h, el triple que el de la antigua EDAR, la nueva instalación trata las aguas residuales de una población de 350.000 habitantes/equivalentes, y soluciona los problemas estructurales y operativos que hicieron necesaria la construcción de esta nueva planta.
Su diseño permite, además, la centralización de los equipos de tratamiento de fangos en un edificio; la agrupación de los tratamientos; el mínimo trasiego de fangos entre etapas de tratamiento; la garantía de reparto y extracción a líneas unitarias de tratamiento; la garantía de facilidad de trasiego y de mantenimiento de equipos; la reducción de emisiones de olores y de aire a desodorizar; y la accesibilidad de las tuberías y de los equipos.
Una vez terminadas las obras, se demolieron las antiguas instalaciones y se procedió al acondicionamiento y revegetación de los terrenos en los que se ubica, como parte de la recuperación ambiental y paisajística de todo el espacio afectado de la margen izquierda del río Miño.